sábado, 12 de noviembre de 2011

EuroTrip : Minsk - Santander

Tras más de un mes en Santander [la novia del mar] va siendo hora de narrar los 15 días que estuve por Europa volviendo de Bielorrusia a España. Con un billete de interrail en una mano y la maleta de dos meses en la otra, salí la mañana del 3 de octubre de Minsk. Las siguientes dos semanas me esperaría este recorrido:


Con fotos y tweets de esos momentos os voy a contar esta aventura.

3 de octubre Minsk-Varsovia

Lo primero de todo, aclarar que mi pase de Interrail no era válido en Bielorrusia, y mi primer destino era Varsovia, capital de Polonia [volvía a este país tras 3 años de aquel "footastic time"]. Pero en vez de comprar mi pase Minsk-Varsovia, para ahorrar, decidí comprar Minsk-Terespol (primera ciudad polaca tras la frontera), y desde allí seguir hasta Varsovia con mi pase.

La primera aventura de ese día fue la frontera. 'Control' es decir poco: una policía, otra policía, que a donde voy, que de donde vengo, que porqué, que qué llevo en la mochila, y en la maleta... Un operario me mandó salir del cubículo para registrarlo, y esa palabra allí se dota de otra dimensión, desmontó TODO, en busca no sé si de drogas, kalashnikov o directamente un emigrante ilegal, porque con un destornillador montó y desmontó asientos, armario, pared... Tras más de hora y media en la frontera bielorrusa, nos dirigimos a la frontera polaca. Otra hora. Eso ya era Terespol, y con mi pase de interrail no podía seguir en ese tren, así que me bajé en lo que yo pensaba que era una ciudad. Error. Pueblo. Imaginároslo: un español solo con su maleta en un pueblo de Polonia intentando explicar a una señora que hablaba polaco y ruso que quería llegar a Varsovia ese mismo día. Me entendió y en una hora ya estaba camino de la capital polaca, 3 trenes diferentes de por medio, y fue entonces cuando rememoré esos míticos trenes polacos, sacados de alguna película del oeste de bajo presupuesto. Así es como se viaja.

Llegada a Varsovia ya de noche, búsqueda de hostal, y mañana será otro día, que el cansancio se nota.
el tweet
4 de octubre Varsovia-Cracovia

Madrugón, hacerme con un mapa y una o dos guías y a recorrer una ciudad reconstruida casi por completo tras su destrucción a mano de los nazis. No había oído hablar muy bien de la ciudad, pero a mi no me desagradó para nada. Un casco viejo bonito y un espectacular 'Palacio de la Cultura y la Ciencia' regalado a la ciudad por Stalin.











Suficiente una mañana larga para ver la ciudad (no a fondo) y a la hora de comer, tren directo a Cracovia, donde ya me esperaban Lucía y Marina, que en sus dos semanas de Erasmus allí, creo que era la primera vez que veían Cracovia de día. Así que esa noche no pudo ser menos, y me enseñaron la noche Cracoviana. Noche variada. Sobre todo por la multa por tomarme una caña en la calle y la horaza que estuve intentando encontrar mi hostal. Shit happens.



En los siguientes días vería la ciudad a ratos y a cachos.







el tweet

5 de octubre Auschwitz

Pocas horas de sueño y a la estación, a coger un autobús destino "Campo de concentración de Auschwitz". Un lugar estremecedor, con un pasado negro como el betún. Un sitio visto en bastantes películas, pero que pisarlo por ti mismo transmite mucho. Muy bien organizado para visitarlo y muchos turistas, me sorprendieron las excursiones de niños alemanes [conoce tu historia si no quieres repetirla]. Recomiendo la visita. No digo más, las fotos hablan por si solas.










Esa noche vida social en el hostal, con otra gente joven que también estaba viajando por Europa. Una de esas bonitas experiencias de viajar solo.

6 de octubre Minas de sal de Wieliczka

Ese día quedé con Gosia, una amiga polaca del Erasmus, que casualmente es de Wieliczka, el pueblo donde se encuentran las minas de sal que tenía ganas de ver. Este tipo de cosas son las que disfruto visitando, más que edificios históricos o cosas del estilo, ya que son lugares únicos, es difícil encontrarse algo parecido en otro lugar.

Como siempre es bonito encontrarse con viejos amigos y recordar esos momentos inolvidables, mas aún si esos momentos forman parte del mejor año de tu vida [hasta ahora].




Las minas, como dije, son algo diferente. Todo, absolutamente todo, está hecho con sal, desde escaleras y paredes hasta cuadros y lámparas. No son algo impresionante, a decir verdad, pero si que merece la pena como visita, y mucho. Las fotos son de baja calidad, ya que había que pagar un suplemento por sacar fotos y anduve haciéndolas destrangis.





Noche de nuevo con Lucía, Marina y los erasmus tras una cena en la calle por no poder entrar a la residencia. Muy rica la hamburguesa. Y despedida, a seguir disfrutando chicas.




7 de octubre Barrio judío / Cracovia-Zilina

Lluviosa mañana en Cracovia que me llevó al barrio judío de la ciudad. Sin guía y mojado no lo disfruté mucho. Sin duda lo que más me llamó la atención el cementerio, con sus escrituras en hebreo. Paseo hasta la estación y últimos vistazos a Cracovia: una ciudad recomendable para visitar y me dio la sensación que también para vivir.








Tras intentar entenderme con la chica de información, no la hice ni caso y me fié más de los horarios que había visto en Internet. Me disponía a realizar lo que fue una de las mayores aventuras del viaje, llegar desde Cracovia hasta Zilina, en Eslovaquia, a visitar a Santi. Según el mapa, hay 168km; pues a mi me esperarían 4 trenes y 7 horas de viaje.

Lo tenía todo calculado, pero había riesgos: del primer tren al segundo, tenía 12 minutos para el trasbordo, factible. Pero del 2º al 3º, solo 6, ese era el riesgo. Luego del 3º al 4º ya eran unos 20 minutos.
Primer tren, todo correcto, me bajo y 2º encuentro con la policía polaca: les pregunto que donde es el andén 4 y me dicen sonriendo que es en el que estoy... se me acerca un señor que me oyó, y me dice que me están engañando, que es en el otro extremo de la estación, muy graciosos.
Segundo tren, de cercanías, parando cada 3 minutos, lleno de gente en plan autobús municipal en el centro... en una parte del trayecto aparece el revisor gritando en polaco, pregunto a unas chicas, y me dicen que pasa algo con el tren, que tenemos que cambiarnos a otro... ahí vi mis 6 minutos esfumarse... a partir de ahí la situación era la siguiente: yo tenía en mi móvil las horas exactas a las que tenía que pasar el tren por cada estación, las cuales, ya de noche, y vistas desde el tren, daban más que respeto, yo rezando a los dioses en los que no creo para que fuésemos ganando tiempo, ya que iba con 9 minutos de retraso. Como siempre rezar no sirvió de nada, y perdió otros 3 minutos. Perdida toda esperanza me puse a pensar qué hacer, y esperando que la estación de destino fuese un pueblo un poco grande con algún hostal o algo... Llega a la estación, ni pueblo ni nada, y veo un paisano saliendo corriendo de mi tren y meterse a otro, no me lo pensé, maleta al hombro y a correr, el tío ya cerrando la puerta, le paro, le empiezo a hablar en inglés, no me entiende, al final me dice: Zilina! y yo emocionado, yes! yes! y para arriba. Luego ya más tranquilo hablé con el revisor en inglés y me lo dejó claro, era el tren correcto.
Tercer y cuarto tren sin más sobresaltos.

Al llegar a la estación de Zilina, me dio la impresión de estar en el Bronx, pero ya no me amedrenté, así que siguiendo las instrucciones de Santi fui hasta su residencia, y recibido con una pinta de cerveza eslovaca para beberla del trago, al fin me relajé.
el tweet
7-10 de octubre Zilina

Estos días fueron de relajación más que de otra cosa. Mal tiempo por Eslovaquia, poca gente por la ciudad. Pero estuve a gusto con la buena compañía de la que se ha rodeado el compañero Santi en su estancia allí. Gatos por las habitaciones, apuestas perdidas al volver de fiesta, habitaciones triples para uno solo... y como siempre muy enriquecedor hablar con gente de otros países y culturas.







10 de octubre Bratislava

En pie bien pronto para dirigirme a la capital eslovaca, otra capital europea bañada por el Danubio, y el día que estuve allí también por la lluvia. No sé si fue por eso o por las ganas que tenía de la siguiente parte del viaje, pero la ciudad no me dijo nada especial, una ciudad centroeuropea más, con sus cascos viejos y edificios característicos. Eso sí, me gustaron mucho algunas esculturas que tenían por la calle, alguna de ellas muy original.
el tweet









El hostal se merece un párrafo a parte, y es que el bar que tenía estaba ambientado en "hostel", si, la película transcurre en Eslovaquia. Con bañera llena de sangre incluida.




11 de octubre Bratislava-Maribor

Por la mañana a visitar aún en Bratislava el monumento y cementerio militar Slavín. Y poco después, camino a lo que era la parte del viaje que más tardé en decidir que iría pero que era a la que más ganas tenía: MARIBOR, así, con mayúsculas.






Tren hasta Viena, y de Viena a Maribor. Por el camino: nervios, recuerdos... ganas. Solo sabían de mi llegada Anka, que me buscó sitio para quedarme, y Gabri, que era su casa donde me quedaba. Allí en la estación me esperaba ella, tras más de un año sin vernos, raro y bonito reencuentro. Y durante los siguientes días todo eran recuerdos allí por donde pasaba.

Visita al LIDL a por provisiones, y a la vuelta a pasarme por las residencias a ver si con suerte veía a una buena ex-vecina, la encontré, y ella no podía creérselo. Por momentos como ese me alegré de haber hecho amigos eslovenos y no limitarme al típico círculo de Erasmus españoles.

Esa noche, martes [los grandes martes de Maribor], y para más inri, festival al lado de las residencias. así que fiesta con los amigos Gabri de México y Ander de Navarra, dos locos que aún andaban por allí tras varios años. Dos anécdotas reseñables esa noche, una que no contaré, solo diré que tiene que ver con cerraduras y balcones. Y otra que habla sobre otro reencuentro. Situación: fiesta con miles de personas, bien entrada la noche, sin el número de mi también ex-vecino Tone y de repente veo a un tío que no conocía pero le había visto en una foto con él, no me preguntéis como le reconocí... pero fui donde él y tuve una curiosa conversación, por lo menos a él supongo que le pareciese así, ya que no tenía ni idea de quien era yo:
-Ey man, do you know Tone?
-Yes.
-Where is he tonight?
-Working, in KAOS.
-Thank you, bye.
Y ya está, esto es suerte. El KAOS es un bar rockero a 5 minutos de donde estaba, así que para allá a tomarnos unas ricas Laskos y a dejar al Tone con cara de WTF, mola dar sorpresas.
el tweet
11-15 de octubre Maribor

Varios días con alguna que otra sorpresa más [Monika Elektronika, Amela Chupamela...], tomar una lasko, quedar con Anka, Tone, Petra, Magda... tomar otra lasko, encontrar a más gente, otra lasko, comer el rico helado de chocolate Obama, y otra lasko. No lo puedo explicar, fue especial. Faltó de ver a gente, pero no podía ser todo.

Volví a Pekarna, donde dejamos nuestra huella en aquel graffiti infinito. Al Fuego, donde Tomi se dejó sus botas. Al KMS, donde nos dejamos nuestra dignidad. Al Satchmo, donde nos dejábamos la beca los lunes. Volví a Maribor, donde dejé mucho más que un año lleno de Laskos.






16 de octubre Milán

Despedida en el mismo andén y noche de trenes hasta Milán, llegué cansado, 3ª visita en mi vida a esa ciudad italiana, pero esta vez la más completa. Visita por dentro a la catedral [falló la última vez, esta vez nadie iba en bañador], castillo y jardines, incluso pasé un buen rato con los indignados milaneses, que son pocos, pero con ganas. Leí El País allí para enterarme como había ido el 15O en España. Hablaron del 15M, de Barcelona, de Sol, lo poco que entendí me hizo ilusión.






Por la tarde al aeropuerto y a pasar la noche allí, por lo menos esta vez me dejaron dormir...

17 de octubre Milán-Santander

Coger el avión bien pronto y en poco tiempo en la tierruca, una maravilla desde el aire. Recibido por la familia en Parayas y fin de la aventura. Vuelta a la realidad. Fin del Vuelo.

el tweet
P.D.
La experiencia: viajar solo. Buscarte la vida en cada momento, iba con casi todo preparado: trenes, hostales... pero continuamente te tienes que resolver por ti mismo los problemas, no se admiten momentos de bajón. No se admite timidez.