miércoles, 5 de octubre de 2011

Минск до свидания - Adios Minsk


Última entrada contando las últimas semanas por Minsk, y ya habiendo abandonado Bielorrusia. No hubo tiempo antes. Lo que pasa ahora es que sin tener a mano el facebook (estoy en un tren en algún lugar de Polonia) resulta un poco difícil organizar mentalmente todos estos días, tiraré de mala memoria e imaginación.

Han sido unas semanas en las que he sido “the last warrior”, y es que todos los demás de la asociación ya habían emigrado hacia sus respectivos nidos.

En mi querida residencia estuve hasta el final sin compañero de habitación, un lujo al alcance de pocos, con dos vecinos made in Libia en la contigua, uno de ellos muy majo, me daba tarta y frutas, me debía ver delgado el hombre.

Por la empresa siguió todo como siempre, programando a mi ritmo, y ni siquiera pude despedirme del jefe, así que no sé si dejé sin firmar o sin hacer algún documento, lo que pasa que no pude pedirle una carta de recomendación, :).

En cuanto a eventos socio-culturales reseñables, he tenido los siguientes:

“21º cumpleaños de Sasha”: bielorrusa de nacimiento y malagueña de adopción, aquí aprendí que en los cumpleaños bielorrusos no importa demasiado la bebida, ni siquiera que el cumpleañero disfrute, lo que importa es la comida, mucha comida y de buena calidad, en este caso, la susodicha no durmió apenas la noche anterior preparando lo que sería comida para 8 o 9 personas. Observé un hecho curioso: cierta invitada se rellenó un tupper (¿se escribe así?) con las sobras del cumpleaños y se lo metió al bolso. Recordad este detalle.

“20+++ cumpleaños de Nata”: bielorrusa por el día, por la noche sueña con Italia primero y con España después. Esta vez la fiesta era de gafas divertidas, volvimos a darlo todo con el twister y con el karaoke, por cierto, que había quien se sabía mejor “la camisa negra” que yo, pero como único hispano-hablante de la fiesta tuve el honor de hacer de voz principal (si, al día siguiente hubo tormenta). Igual había 15 personas, pues no acabamos con toda la comida... así que de nuevo a rellenar a los tuppers y para casa... aquí ya me mosqueé y pregunté, y resulta que es normal, así que a mi me dieron las sobras del arroz con champiñones. Muy rico. Al volver de esta fiesta fue el pequeño roce con la policía, ¡y es que ellos querían ir con su coche por los raíles del tranvía y yo también! Al final decidimos dejarles que siguieran su camino.




“Festival de nombre olvidado”: vino gente de todo el mundo que mostraban sus trabajos juntando vídeo con música electrónica. Yo de estas cosas no entiendo mucho, pero estaba curioso, sobre todo por la interculturalidad que había por ahí. Estuve charlando con unos mexicanos que habían venido especialmente para eso, y también con unos españoles que andaban por aquí de turismo y que quedaron extrañados de que alguien llevase allí dos meses.

“Despedida de Fer” a.k.a “cumpleaños bielorruso de Fer”: mi penúltima noche en Minsk lo dedicamos a beber sangría, comer tortilla de patata, lasaña ¡y tarta! Por la tarta y porque me dieron algunos regalos de despedida lo llamamos cumpleaños bielorruso, nos motivamos y pusimos velas en la tarta y todo, ¡qué bonito! Uno de los regalos fue un alfabeto ruso con el que me enseñaron ciertas palabras malsonantes en ruso, las cuales debido a mi memoria temporal y al efecto de la sangría he olvidado. Unas horas antes de todo esto estuve en la universidad en una clase de español, se aprovecharon para hacerme preguntas y que comparase España con Bielorrusia. Pregunta estrella de la profesora: “¿En España tenéis problemas de amor?”. Me quedé lo que se dice “a cuadros”.




A parte de todo eso, hice una visitilla a un jardín botánico, subí a la noria y ha caído alguna que otra cerveza.




Y eso fue todo por la Rusia Blanca, poco antes de abandonarla me eché un nuevo amigo, al cuál le veréis en fotos de sus viajes por Europa, el colega se llama U, en honor a la galería de arte donde le encontré.




Ciudad diferente. País censurado. Gente fría por fuera y entrañable por dentro.

Ahí quedan las caricaturas de los protagonistas:



Fernando (dicen las malas lenguas que no es español, que nada de fútbol, que nada de bailar...)
Karl (cerveza y helados, muchos helados)
Olga (oh!)
Cagri (experto pescador, nunca conseguí pronunciar bien su nombre)
Gokhan (¡no quiero fiesta de despedida!)
Patrick (educado y bienhablado inglés, no oses pronunciar la palabra “fucking” en su presencia)
Vero (el japonés se aprende en un par de semanas, ¡donde va a parar!)
Sasha (si ha llegado hasta aquí leyendo es que está mejorando mucho su español, to do to do)

Y toda esa gente que no está en la caricatura: Miguel, Viktor, Paul, Ivan, Nata, los informáticos, las conserjes enfadadas del hostal, el tío que me cambiaba los euros ilegalmente, la camarera que me colocaba en una mesa para 4 cuando iba solo a comer, el libio que me daba tarta, y muchos más.

Nos vemos por el mundo.

2 comentarios:

  1. "no durmió apenas la noche anterior preparando lo que sería comida para 8 o 9 personas."
    No es verdad! Solo me acosté un poco más tarde!
    Fer fer..what?

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  2. Que pena debió darte :(
    Espero que lo pasaras bien por esa otra selva
    Eso ultimo es una pista para saber mi identidad xD

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